9/21/2017

LA GENERACIÓN DEL 27 PARA ESTUDIANTES DE HOY


LA LITERATURA SIN ESFUERZO PARA ESTUDIANTES CON MUCHA PRISA

 

LA GENERACIÓN DEL 27
EN CÓMODAS CHULETAS

 

(Una sinopsis que en su día sirvió de base para una publicación mía con la Editorial McGraw-Hill)
 

                                           Por Francisco Moreno Gómez


 

1
 

PEDRO  SALINAS

(Madrid, 1981 - Boston, 1951)

 
El poeta profesor
 

       Prototipo del poeta profesor, es uno de los grandes representantes de la poesía intelectual. Estudió Filosofía y Letras en Madrid. Entre 1914-1918 fue lector de La Sorbona. Se casó en 1915 con Margarita Bonmatí. En 1918 obtuvo cátedra en Sevilla, donde influyó en poetas andaluces. Pasó luego a la Universidad de Murcia. En 1922-1923 fue lector en Cambridge. Desde 1926 vive en Madrid y colabora en el Centro de Estudios Históricos, en la Escuela Central de Idiomas y en la Universidad de Verano de Santander. En 1936 marchó a América. Fue profesor en Massachusetts, en Baltimore, en Puerto Rico y en Boston.

 

Una visión intelectual del amor

 

       Concibe la poesía como un instrumento de conocimiento, como “una aventura hacia lo absoluto”. El admira tres elementos en la poesía, por este orden: la autenticidad, la belleza y el ingenio. Se le califica de humanista integral y tiene una visión semiplatónica de la realidad, donde la verdadera realidad está debajo de una apariencia engañosa. Parte de una base real y la somete a un proceso de idealización, incluidos los sentimientos: más que expresar los sentimientos, los explica, los estudia. Eleva a categoría la visión de las cosas, la percepción sensorial. Y también recorre el camino inverso: partiendo de la abstracción, busca objetivarla y personalizarla. Otro de sus lemas es: la caridad y la claridad. La caridad es un acercamiento afectivo a las cosas, y la claridad como una manera de proyectar luz sobre la realidad.

       Se ha calificado su estilo como un conceptismo interior, en forma de paradojas, juegos de ideas, asociaciones y hallazgos de ingenio. El gran tema de su obra es el amor intelectual; no el amor romántico. Es el amor pensado, más que el amor sentido como pasión. Más que expresar el amor, lo expone. Más que vivir sensualmente el amor, lo analiza, lo estudia. El amor, aunque parte de una amada real, es el centro de la existencia. El “tú” de ella es el único sentido de la vida. Su lenguaje poético se basa en la sencillez, en una sucesión discursiva, que se va encadenando por los conceptos. Predominan los versos cortos y la ausencia de rima. Se distinguen tres etapas:  1) La etapa de búsqueda, 1923-1931;  2) Las tres grandes obras del amor, 1932-1939);  3) El destierro, bajo el signo del humanismo y los rasgos sombríos de la civilización moderna. 

Entre sus obras

       Destacan los dos grandes libros sobre el análisis intelectual del amor: La voz a ti debida (1933), que toma su título de la Egloga III de Garcilaso. Una visión intelectual del amor, en un proceso de abstracción, donde los amantes se reducen a los pronombres Yo y Tú. El amor como fuente de conocimiento y comunicación con el mundo. A continuación, Razón de amor (1936) introduce ciertas notas de melancolía, cuando se piensa que todo amor tiene un fin.

       En cuanto a la poesía del exilio, conviene mencionar otros dos libros: El contemplado (1946), que está dedicado al mar de Puerto Rico, en cuyo tema marino se centran muchos poemas. Salinas se abre ahora al entorno y a la naturaleza, a veces con sentido metafísico y místico. Y Todo más claro (1949) se hace eco de las angustias que el poeta capta en el mundo actual, incluidos los desastres de la era atómica.



2

 
JORGE GUILLEN

(Valladolid, 1893 - Málaga, 1984)

 

El poeta del optimismo


       Otro ejemplo de poeta profesor y la máxima expresión del optimismo en la poesía española. Su vida tiene paralismos con la de Salinas. De 1917 a 1923 fue lector en La Sorbona. En 1924 se doctoró en Madrid con una tesis sobre Góngora. Fue catedrático en Murcia, en Oxford y en Sevilla, donde le sorprendió la guerra y hubo de compaginar algunas situaciones contradictorias. En 1938 abandonó España. Fue profesor en varias universidades de EE. UU. Sus últimos años los pasó en Málaga. En 1977 recibió el Premio Cervantes.
 

Una poesía unitaria, intelectual y purista
 

       Guillén fue el poeta del optimismo, llevando al límite este rasgo del vanguardismo. Su obra es el paradigma de la poesía pura, la concepción clasicista del arte y la visión positiva de la realidad y busca extraer sus esencias, tanto ideas como sentimientos. Emoción e inteligencia se conjugan. La primera prorrumpe en la admiración y canto jubiloso ante la perfección del universo; la segunda busca las esencias. Poesía pura e intelectual encaminada a la estilización de la realidad.

       Su estilo se basa en la exactitud de la palabra, la claridad del discurso, el lenguaje sumamente elaborado que renuncia a la musicalidad fácil, y el recurso del vocabulario de lo luminoso y lo geométrico. Se eliminan los elementos accesorios y predomina el estilo nominal, las simetrías, los paralelismos y el gusto por las formas métricas clásicas. Se le achaca un tono de frialdad y hermetismo.

 
Entre sus obras
 

       No existe dispersión de títulos, sino que toda su obra se engloba en la trilogía Aire nuestro (Cántico, 1928-1950; Clamor, 1957-1963; y Homenaje, 1967), producto de dos etapas. La primera, hasta 1950, está ocupada por las diferentes ediciones de Cántico (1928, con 75 poemas, hasta 1950, con 334). Este poemario es un himno de afirmación vital, celebración de la armonía del universo, exaltación del ser. Acción de gracias ante lo creado, un “sí” a la vida. Más que nunca, “la vida es bella”. Este optimismo, a contracorriente de la historia de entonces, es la antítesis de las corrientes existencialistas. Al igual que Salinas, Guillén es un antirromántico. Rechaza los crepúsculos y las nostalgias, y elige los momentos y paisajes clásicos: la mañana, el mediodía luminoso, los horizontes dilatados y el amor jubiloso. La segunda etapa está ocupada por la trilogía Clamor, donde se mitiga un tanto el optimismo y se da entrada al dolor, el mal, el desorden, los horrores y la injusticia y se deja escapar una leve protesta. Pero no existe un cambio en la concepción del mundo. Sólo se da testimonio del mal, y al final triunfa siempre la actitud positiva y la esperanza. Ahora, el estilo se torna algo más grave, el ritmo más lento y los versos más largos. En definitiva, si unos han criticado su optimismo contracorriente, otros han visto un mensaje de Sí a la vida en una época de quiebra de todos los valores.  

 

3
 

GERARDO  DIEGO

(Santander, 1896 - Madrid, 1987)

 
El poeta de la habilidad técnica

 
       Fue el poeta de la perfección formal y el poeta de la síntesis entre tradición y vanguardia. Sus contenidos fueron más insustanciales: rechazó cualquier tema social o político. Estudió Bachillerato en Santander, y Filosofía y Letras en Deusto, donde se doctoró en 1918. En 1919 se sumó al movimiento ultraísta, colaboró en Cervantes, en Ultra, y participó en veladas ultraístas. En 1920 obtuvo cátedra de Instituto en Soria. Se dejó influir por el creacionismo de Vicente Huidobro, al que visitó en Francia en 1922. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura de 1925, con Versos humanos, “ex aequo” con Alberti. En 1927 fue el principal animador del homenaje a Góngora y ese año funda la revista Carmen. En 1931 comienza a enseñar en Santander, ajeno a la ebullición política y social de la República, siendo uno de los pocos que se mantuvo dentro de la línea purista y formalista de las vanguardias. En 1932 editó la célebre Antología (Poesía española. Antología 1915-1931), con ciertas exclusiones que provocaron protestas de Juan Ramón Jiménez y de algunos críticos como Miguel Pérez Ferrero. Durante la guerra estuvo en la zona franquista y colaboró en la Corona de sonetos en honor de José Antonio Primo de Rivera. En la posguerra vivió ajeno a cualquier tipo de poesía desarraigada. En 1947 ingresó en la Real Academia. En 1956, Premio Nacional de Literatura por Paisaje con figuras. En 1980 recibió el Premio Cervantes, “ex aequo” con Borges.

 
Poesía formalista, entre la tradición y la vanguardia


       En su obra destaca la variedad de tonos y de estilos, la conjunción entre vanguardia y clasicismo tradicional; la tradición retórica clásica y la imaginería de la vanguardia. Fue un maestro de la técnica y de los recursos del verso, y en la habilidad de la rima. Con una concepción lúdica del poema, sabe aunar los temas ligeros y otros con mayor contenido. En suma, la exquisita musicalidad, la perfección formal y la gracia del diseño.

       Se dan varios estilos y tendencias, no sucesivos, sino que a menudo se superponen: 1) Sus comienzos, de línea becqueriana; 2) El estilo vanguardista o creacionista, desde Imagen (1922) hasta Poemas adrede (1932); 3) Al mismo tiempo, el estilo clásico y tradicional, cuya cumbre es Alondra de verdad; 4) Los temas religiosos; 5) Temas amorosos, y 6) Los temas taurinos.

 
Entre sus obras
 

       Destacan: Manual de espumas (1924) como ejemplo del estilo vanguardista y creacionista, ausencia de puntuación, dislocación de los versos y otras innovaciones de la modernidad. Pero han alcanzado mayor celebridad sus libros de estilo clásico y tradicional: Soria (1923), con bellos poemas al paisaje castellano y soriano, como el “Romance del Duero”; Versos humanos (1925) reúne una importante muestra de canciones, glosas y sonetos del más puro clasicismo; y Alondra de verdad (1941) es una colección de sonetos de técnica perfecta, 42 en total, de los que se eligen varios en nuestra antología. Por último, debe citarse Versos divinos (1971) (que engloba Viacrucis, de 1931), es una buena muestra de poesía religiosa, con la gracia de cantares populares, glosas y letrillas, de la más pura raíz clásica, lopista o gongorina.

 

4
 

FEDERICO  GARCIA  LORCA

(Fuentevaqueros, Granada, 1898 - Granada, 1936)

 

El poeta y el dramaturgo de la genialidad

 
       García Lorca rebasa la categoría de poeta y dramaturgo y adquiere el rango de genio. Su intuición portentosa le llevó a discernir rasgos esenciales y profundísimos del alma popular española, del folklore, de lo gitano y de lo andaluz, todo ello elevado a categoría literaria universal. Nació en el seno de una familia acomodada y tuvo una esmerada educación. Estudió Filosofía y Letras, Derecho y Música. En 1919 se trasladó a Madrid, a la Residencia de Estudiantes. Terminó sus estudios en 1923, cuando ya se había dado a conocer como autor teatral (El maleficio de la mariposa, 1920) y como poeta (Libro de poemas, 1921). En 1922 organizó, junto con Manuel de Falla, el Festival de Cante Jondo en Granada. Fueron sus años de numerosas amistades en la Residencia de Estudiantes (Buñuel, Dalí, etc.). Su consagración definitiva llegó en 1928 con el Romancero gitano, cuando ya se dejaba influir por el surrealismo. En 1929-1930 hizo el célebre viaje a Nueva York y Cuba. En 1932 funda el grupo teatral “La Barraca”. En 1933 se multiplican sus estrenos teatrales y comienza su gira por Argentina y Uruguay. En 1934 y 1935 Lorca se encuentra en plena labor creativa y en la cumbre de su fama. Pero la guerra quebró su genial trayectoria. Fue fusilado en Granada, en la madrugada del 19 de agosto de 1936.

 
Una poesía única, por sus temas y sus imágenes


       Su temperamento fue el de un gran vitalista, alegre por fuera y atormentado en su interior. El gran tema de su obra es “el destino trágico”, que engloba la visión surrealista de lo andaluz y la elevación del gitanismo a mito literario moderno. Los símbolos de su poesía se refieren a la muerte (la luna, la madrugada, la arena, el cuchillo, el frío, la plata); otros se refieren al gitano (la aceituna, el cobre). En su obra confluyen, con gran perfección, las innovaciones vanguardistas, surrealistas y las viejas raíces de lo popular y el folclore (el romancero, la lírica tradicional, los cancioneros, la poesía arábiga) junto a los clásicos del Siglo de Oro y los coetáneos. En síntesis, una poesía que hermanó a la perfección lo culto y lo popular, con un lenguaje poético totalmente original, por el arraigo popular y la hondura trágica.
 

Entre sus obras

       Sobresalen creaciones de celebridad universal, como Canciones (1927), donde reúne una variada temática, desde poesía pura y vanguardista hasta los temas trágicos (como la “Canción del jinete”) y la añoranza infantil (“Canciones para niños”). Canciones, estribillos y romances de gran musicalidad. En el Poema del cante jondo (1931), escrito a partir de 1922, Lorca eleva a tema literario el mundo del cante flamenco y del folclore andaluz, las distintas modalidades del flamenco (seguiriyas, peteneras, soleares, etc.), todo con el fondo trágico de “la Andalucía del llanto”, elevando lo popular a una culta estilización. Luego, su obra cumbre es el Romancero gitano (1928), donde el tema del gitanismo se eleva a mito literario, con nueva fusión entre lo popular, lo culto y lo simbólico; el dramatismo, la sensualidad, el erotismo y el misterio, en una de las creaciones más originales de nuestra literatura. Después, un cambio de estilo radical con Poeta en Nueva York (1929-1930), perfecto ejemplo de técnica surrealista, donde el tema es ahora la gran urbe moderna, fría e inhóspita, con sus angustias y su deshumanización.

 
5
 

VICENTE  ALEIXANDRE

(Sevilla, 1898 - Madrid, 1984)

 
El poeta del surrealismo español


       Nació casualmente en Sevilla, hijo de un ingeniero de Ferrocarriles Andaluces. Su infancia, de los tres a los once años, transcurrió en Málaga. En 1909 la familia se trasladó a Madrid, y allí Vicente estudió Bachillerato, Derecho y perito mercantil, que acabó en 1919. Trabajó enseguida en empresas ferroviarias y como profesor de Derecho Mercantil. Todo se truncó a partir de 1925, a causa de una tuberculosis y la consiguiente vida de reposo. Entonces descubrió su vocación poética. Ya en 1917 Dámaso Alonso lo había puesto en contacto con Rubén Darío. Fue Premio Nacional de Literatura en 1934 con su libro La destrucción o el amor.  La guerra la pasó en Madrid, con recaídas en su enfermedad, y en Madrid continuó en la posguerra, en una especie de “exilio interior”, recibiendo visitas en su casa, desde donde ejerció un gran magisterio en las generaciones jóvenes. En 1949 ingresó en la Real Academia, y en 1977 recibió el Premio Nobel.

 
Una poesía unitaria, enraizada en lo humano
 

       La primera etapa de su poesía comprende hasta 1954, con una visión pesimista del ser humano, al que ve frágil y desvalido en medio del universo, el tema central es el amor, y surge el deseo de fundirse con la Naturaleza, dentro de la orientación española del surrealismo. La segunda etapa comienza en 1954, con el libro Historia del corazón. Ahora muestra una visión más positiva del ser humano, admirando “su quehacer valiente y doloroso”. El tema clave es la solidaridad. En cuanto a su poética personal, define que “Poesía es comunicación”. Su estilo se caracteriza por: 1) Gran unidad de temas y estilo; 2) La técnica surrealista se combina con una progresiva humanización y con notas existenciales; 3) Utiliza un lenguaje majestuoso, de imágenes grandiosas, solemnes, telúricas. Una poesía hemética mediante la metáfora irracional libre; 4) La métrica se basa en el verso libre y en el uso del versículo, con versos largos, de ritmo lento y vocablos repetitivos.

 
Entre sus obras

 
       Merecen especial atención: Espadas como labios (1932), que es una mezcla de romanticismo y surrealismo, donde el amor es visto como una fuerza destructora que conduce a la fusión con lo cósmico; la lucha entre el amor y la muerte, simbolizada en esas espadas como labios; La destrucción o el amor (1935) continúa profundizando en el mensaje del libro anterior. El amor provoca la destrucción propia en la persona amada (como la mariposa en la llama), lográndose así una vida más auténtica vertida en el ser amado. El último grado de esa fusión es la identificación plena con la naturaleza, con todo lo creado. La pasión amorosa es, pues, una muerte liberadora. Sombra del paraíso (1944) es, tal vez, la obra cumbre del autor. Es un esfuerzo utópico y de evasión, en el que, a partir de este mundo de dolor y angustia, se busca un paraíso, donde la muerte y el mal están exlcuidos. Un canto a la aurora y a la luz, desde la noche y la oscuridad. Por último, citamos Historia del corazón (1954), que es un intento de profundizar y adentrarse en el ser humano, con un propósito de solidaridad con el angustioso vivir ajeno y con el mundo que le rodea. El amor se convierte en símbolo de fraternidad con los demás.

 

6

 
DÁMASO  ALONSO

(Madrid, 1898 - 1990)

 
El filólogo de la generación
 

       Además de gran erudito, filólogo y profesor universitario, fue también destacado poeta y uno de los grandes intelectuales españoles de todos los tiempos. Se licenció en Derecho y se doctoró en Letras. Colaboró con el historiador Menéndez Pidal en el Centro de Estudios Históricos. Enseñó en Universidades de Alemania, Inglaterra y EE.UU., hasta que en 1933 obtuvo cátedra en Valencia. En la posguerra pasó a la Universidad de Madrid. En 1945 fue elegido académico de la Lengua, de la que fue director entre 1968-1982. También fue miembro de la Academia de la Historia y de otras Academias internacionales, además de “doctor honoris causa” por numerosas universidades. Obtuvo el premio Cervantes en 1978.

 
Poeta de la vida sencilla y del corazón humano
 

       Su labor poética es una trayectoria intermitente que va desde la poesía pura juvenil hasta las angustias del corazón humano en los años cuarenta. Su estilo estuvo marcado siempre por la sencillez, el juego lírico y, a veces, la ingenuidad premeditada, desde donde remonta más tarde a la expresión desgarrada y directa, hasta desembocar en la hondura religiosa, siempre con exquisito cuidado de la forma. Un camino desde la poesía pura hasta la poesía desarraigada y existencial. Su figura ha tenido una doble significación: primero, su labor como profesor y como crítico; segundo, su magisterio como poeta, junto con Aleixandre, que estuvo presente en la lírica de la posguerra marcando senderos.

 
Entre sus obras
 

       Mencionamos: Poemas puros. Poemillas de la ciudad, la obra con que comenzó su andadura poética en 1921; una mezcla de purismo y de posmodernismo. Después de un silencio de varios años (Él se denominaba “poeta a rachas”), reaparece en 1944 con Oscura noticia, hablando de Dios, un Dios invocado y negado en los misterios de la vida, la soledad humana y la fugacidad del tiempo. Pero su obra cumbre fue, en el mismo año, Hijos de la ira, un aldabonazo de poesía existencial y de protesta en el silencio de la posguerra. Comienza con este libro una corriente de poesía desarraigada, testimonio de la miseria humana, la crueldad, la incomunicación que convierte a los seres humanos en monstruos. Utiliza el versículo largo, elementos repetitivos, en forma de paralelismos de raíz bíblica. En Hombre y Dios (1955) hace una estampa positiva de Dios como creador del universo, en cuya tarea colabora el hombre. Un diálogo apasionado con el Dios creador sobre los problemas de la existencia. Gozos de la vista (1981) es un curioso canto al don de la visión humana como regalo de Dios.

 

7
 

EMILIO  PRADOS

(Málaga, 1899 - México, 1962)

 
El poeta de la soledad y el compromiso


       Fue otra de las voces comprometidas del 27, con una obra muy amplia, hasta ahora muy poco estudiada por la crítica. Estudió en Madrid, en la Institución Libre de Enseñanza y vivió en la Residencia de Estudiantes (1914-1923), con una estancia de reposo en Suiza por una afección de tuberculosis. Amplió estudios de filosofía en Alemania. Uno de sus hallazgos importantes fue la fundación de la revista Litoral en Málaga, junto con Altolaguirre, en la imprenta “Sur” que le regaló su padre, y en la que editaron libros importantes de la generación. Se sumó a la corriente surrealista y llegó al compromiso político en los días de la República. Llevó a cabo actividades revolucionarias y culturales entre los pescadores del puerto de Málaga. Al estallar la guerra, fue muy activo en la causa republicana. Recopiló varios Romanceros de la guerra y fue Premio Nacional de Literatura en 1938 con su obra Destino fiel. En el exilio mejicano se apartó de la vida pública. Su naturaleza enfermiza le llevó a recluirse en su interior, y su vida transcurrió de manera modesta, dedicado a la docencia y a su obra.

 
Una poesía íntima y desarraigada
 

       Hay cuatro etapas en su poesía: 1) Los primeros libros siguen los patrones del neopopularismo andaluz y la influencia de Juan Ramón Jiménez; 2) Surge luego, muy temprana, una producción surrealista un tanto olvidada por la crítica. Su pequeño libro Seis estampas para un rompecabezas, de 1925, fue la primera poesía surrealista que se hizo en España; 3) La poesía comprometida, durante parte de la República y la guerra; 4) Por último, la poesía del exilio, que se encierra en el intimismo, en la angustia existencial, el desarraigo, la soledad y la muerte, con una proyección metafísica y casi mística (“Místico de la soledad” le llamó Salinas), con una extensa obra. En  síntesis, consiguió una poesía de gran perfección formal, a veces hermética, pero casi siempre equilibrada entre lo culto y lo popular, destacando como uno de los líricos metafísicos de nuestra lengua.

 
Entre sus obras
 

       Conviene resaltar: Canciones del farero (1926), que responde a la línea neopopular y a la estilización culta de lo andaluz, centrando su atención en la naturaleza, en los ciclos del día y de la luz, sin olvidar su querido mar de Málaga. Cuerpo perseguido (1927-1928) es un libro amoroso, donde los sentidos existen, pero se ejercen en forma neoplatónica. Los elementos de la naturaleza dan ahora paso a la figura humana, en una especie de confrontación entre el yo y el ser de la amada. Llanto en la sangre (1937) es un libro extraordinario, donde la poesía comprometida y el sufrimiento humano son tratados con una fina estilización, como los romances sobre la revolución de Asturias y otros sobre la guerra civil. Este arte comprometido sobre los sombríos años treinta halla su complemento en el libro Destino fiel (1936-1939). De su poesía en el exilio elegimos una obra capital: Jardín cerrado (1946), que revela la nueva posición del poeta: reclusión en sí mismo y en su intimidad, en una radical soledad y en la añoranza de la tierra española, que no es otra que Andalucía y su Málaga natal, con una proyección casi metafísica y mística, como un cancionero espiritual a la manera de San Juan de la Cruz.

 

8
 

PEDRO  GARFIAS

(Salamanca, 1901 - Monterrey, México, 1967)

 

La voz del exilio español en México
 

       Aunque nació accidentalmente en Salamanca, era andaluz de estirpe y de crianza. Creció en Sevilla (Osuna y Ecija), cursó el Bachillerato en Cabra (Córdoba) y aquí, en la ciudad de Juan Valera, descubrió su vocación poética, a los 15 años. Destacó enseguida como abanderado del ultraísmo, en la tertulia madrileña de Cansinos-Asséns en el Café Colonial. Firmó el manifiesto ultraísta, participó en veladas y fundó su revista, Horizonte, en la que colaboraron los del 27 (Alberti, Lorca, etc.). En 1920 formaba parte del “triángulo” creacionista, junto con Gerardo Diego y Juan Larrea. En 1926 publicó su primer libro, El ala del Sur, y en 1927 participó en el homenaje a Góngora en la revista Litoral. Tras un período de silencio, volvió a la poesía en 1936, con el vendaval de la guerra. Fue comisario en el Frente Sur (“Batallón Villafranca”). Luego pasó a Valencia y a otros frentes, donde dejó fama de poeta vibrante y gran recitador. Ganó el Premio Nacional de Literatura en 1938. Al comenzar el exilio, sufrió los campos de concentración franceses y pasó unos meses en Inglaterra. Aquí compuso su genial Primavera en Eaton Hastings, “el mejor poemario del exilio”, según Dámaso Alonso. Llegó luego a México en la expedición del barco “Sinaia”, y allí publicó sus mejores libros, colaboró en revistas y periódicos, enseño en la Universidad de Monterrey, y se hizo célebre como poeta bohemio y enardecedor de muchos auditorios con sus versos. Fue un elemento de enlace entre intelectuales españoles y mejicanos, a través de las tertulias en las muchas ciudades que visitó. Intervino en recitales e impartió conferencias sobre la poesía española, el cante flamenco y los toros. Así, se convirtió en la primera voz del exilio español en México, donde su figura es muy reconocida.

 
Poesía de la soledad, la amistad y el desarraigo
 

       Fue, primero, un poeta vanguardista, pionero en la búsqueda de la imagen y la metáfora. Luego, como poeta épico de la guerra, hizo una poesía de gran autenticidad humana. Después, en México se reveló como poeta de la soledad, del desamor y del desarraigo, con un estilo machadiano, combinando lo culto y lo popular. Una de las poesías más dolorosas del exilio, marcada por la soledad de su alma y por las miserias de su salud enfermiza, sin olvidar sus penurias económicas, que le llevaron a vivir de la caridad de sus amigos. Su voz desgarrada de juglar o rapsoda homérico terminó en Monterrey, el 9 de agosto de 1967.

 
Entre sus obras
 

       Destacamos, primero, El ala del Sur (1926), un libro originalísimo de estilización de lo andaluz, en el que convergen las audacias metafóricas del ultraísmo y el neopopularismo de nuestra lírica tradicional, los motivos del campo y los motivos de la ciudad, todo presidido por el gozo del escenario y el sol andaluz. Luego, Poesías de la guerra española (1941), como uno de los ejemplos de mayor sinceridad y autenticidad humana en el tratamiento del arte comprometido, y como ejemplo de adaptación de la tradición del romancero a los contenidos épicos de este siglo. Por último, Primavera en Eaton Hastings (1941), la mejor elegía de todo el exilio español, un canto bucólico de soledad y de añoranza de la patria perdida, de técnica perfecta e imágenes bellísimas.

 

9
 

RAFAEL  ALBERTI

(Puerto de Santa María, Cádiz, 1902 – Idem, 1999)

 

Poeta de la gracia popular,
el compromiso y las grandes multitudes
 

       Alberti es otro caso genial de poeta autodidacta e intuitivo, sin formación universitaria. Hizo estudios medios con los Jesuitas del Puerto de Santa María. En 1917 la familia se trasladó a Madrid. Alberti quiere dedicarse a la pintura. A finales de 1922 publicó sus primeros poemas en la revista Horizonte, de Pedro Garfias. En 1923, convaleciente por enfermedad en Guadarrama, comienza a escribir Marinero en tierra (Premio Nacional de Literatura en 1925). Fue gran animador del homenaje a Góngora en 1927. En 1928 se sumó al surrealismo y entraron en crisis sus ideas tradicionales. En 1930 se casó con Mª Teresa León. En 1931 se definió como “poeta en la calle” y comenzó su poesía comprometida. Fundó la revista Octubre en 1933. En 1934 asistió al I Congreso de Intelectuales en Moscú, una vida viajera que continuó en 1935 por México y Centroamérica. En 1936, con motivo de la guerra civil, destacó como gran propagandista de la República. Dirigió la revista El Mono Azul y la Alianza de Intelectuales. Su largo exilio comenzó en París, y en 1940 pasó a Buenos Aires. Aquí desarrolló una gran labor poética y pictórica, además de estrenos teatrales y recitales por otros países. En 1950 viajó a Varsovia, al Congreso Mundial de la Paz. En 1963 fijó su residencia en Roma. Obtuvo el Premio Lenin de la Paz en 1965, y en 1975 recibió el Premio Taormina de Italia. Regresó a España en 1977, y en las primeras elecciones fue diputado comunista por Cádiz. En 1978 inició una larga serie de recitales poéticos con Nuria Espert. Fue Premio Nacional de Teatro en 1981, y Premio Cervantes en 1983. Su gran palmarés le llevó en 1989 a ser miembro de la Real Academia de San Fernando.

 
Una poesía arraigada, entre lo culto y lo popular
 

       Su poesía se inició en una línea purista y neopopularista, con gran dominio de la lírica tradicional. En 1927, con Cal y canto, se sumò a la tecnica gongorina, y en 1928, con Sobre los ángeles, se sumó al surrealismo, que desembocó en la poesía comprometida a partir de 1930. En el exilio, su campo temático se ensanchó nuevamente: el paisaje (rural, marítimo y urbano), la pintura, la añoranza de España, lo erótico, temas lúdicos y burlescos, y por supuesto los temas comprometidos (la libertad, la injusticia, los muertos de la guerra, la dictadura). Entre sus símbolos destacan: el toro (España), el mar (camino del regreso), los álamos (Machado), el caballo (la vida y la pasión), etc. Aun en los peores momentos Alberti no fue nunca un poeta jeremíaco o lacrimógeno, sino vitalista y alegre. Entre sus méritos, haber hecho escuchar por todo el mundo, como ningún otro, la poesía y la lengua española. 

 
Entre sus obras
 

       Se pueden destacar: Marinero en tierra (1925), una perfecta incorporación de los ritmos populares de la lírica tradicional a la poesía actual, con el tema de la nostalgia del mar de Cádiz, sentida desde la aridez de Castilla. Después, Entre el clavel y la espada (1941), que es la poesía grave de los tristes sucesos históricos de los años treinta, con amplio repertorio de símbolos e imágenes, el homenaje a las víctimas y la inevitable nostalgia del desterrado. Baladas y canciones del Paraná (1954), extensa colección de canciones de serena meditación entre el paisaje presente y la patria ausente. Roma, peligro para caminantes (1968) es una variada gama de temas y metros (destacan los sonetos),  desde el paisaje urbano de Roma hasta las inquietudes del hombre de los años sesenta.

 

10

 
LUIS  CERNUDA

(Sevilla, 1902 - México, 1963)

 

El poeta del conflicto entre la realidad y el deseo

 
       Un poeta neorromántico, surrealista y atormentado, de hondísimas raíces. Realizó estudios de Derecho en Sevilla, donde fue discípulo de Salinas. Fue lector de español en Toulouse (1928-1929). Se estableció luego en Madrid. Colaboró en la campaña cultural de las Misiones Pedagógicas, y en 1933 se sumó a la militancia comunista. En la guerra defendió la causa republicana. Su personalidad retraída y distante le mantuvo alejado de la popularidad, recluido en un círculo reducido. Se sintió luego desmoralizado y en 1938 adelantó su exilio, estableciéndose en Inglaterra como profesor hasta 1947. Residió después en EE.UU., y en 1950 se estableció en México, como profesor de la Universidad Autónoma, acogido en casa de Altolaguirre. Se adaptó con dificultad en los diversos lugares y ello aumentó su desarraigo. Murió repentinamente en México, una madrugada de 1963.

 
Una poesía sincera y atormentada
 

       Octavio Paz consideró la poesía de Cernuda como una biografía espiritual. La raíz de su obra es romántica: el choque entre el ideal y la realidad, la oposición entre el poeta y el mundo. El desajuste le conduce a una radical soledad, a un sentimiento de rebeldía y a una visión elegíaca de la vida. En su obra se ha visto también una dimensión moral y ética: la meditación sobre los comportamientos humanos y el sentido del mundo. Entre sus temas destacan: la belleza del cuerpo humano y el amor imposible, el elevado concepto del amor, la hipocresía de la sociedad, la falta de nobleza humana, la añoranza de un mundo habitable, la imposibilidad de seguir los caminos de la imaginación, la soledad, el choque entre deseo de eternidad y la fugacidad del tiempo. De esta forma, las dicotomías Tiempo/Muerte y Amor/Soledad dejan de ser contrarios y se hacen correlativos. En su obra se distinguen cuatro etapas: 1) Etapa juvenil, hasta 1928; 2) La etapa de surrealismo, cada vez más mitigado, a partir de 1929, hasta la guerra; 3) Etapa de madurez, que arranca con Las nubes (1937-1940); 4) El comienzo de la vejez, en el que sustituye la anterior musicalidad elegante y garcilasiana por un ritmo seco y duro, que renuncia a toda ornamentación. En resumen, una hondísima poesía meditativa que se relaciona con Unamuno, Hölderlin, Leopardi o la poesía inglesa, y con una desazón interior similar a la de García Lorca.

 
Entre sus obras
 

       Sobresalen Los placeres prohibidos (1931), de orientación surrealista, donde estalla el conflicto íntimo del poeta, la frustración, los amores imposibles y la belleza humana inalcanzable. Libro sincero, como una confesión, y un testimonio de rebeldía frente a los convencionalismos sociales. Donde habite el olvido (1934) es una continuación del tema anterior, profundizando en su interior atormentado, en la vivencia del amor como un desengaño, que conduce siempre al olvido. Las nubes (1937-1940) recoge la experiencia de la guerra y el comienzo del exilio. Es una sublimación de vivencias dolorosas, la degradación de la patria, la presencia de la muerte, el sentido de la vida y la soledad del destierro. A ello añade algunos temas religiosos y la evocación de la Grecia pagana. La desolación de la quimera (1962) es su testamento final sobre el desengaño y la frustración de los anhelos y los deseos, a través de temas literarios, evocación de escritores admirados, recuerdos de la guerra y resentimiento hacia sus paisanos.

 

 
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MANUEL  ALTOLAGUIRRE

(Málaga, 1905 - Burgos, 1959)

 

El poeta impresor, editor y cineasta
 

       Se le considera el más joven de la generación (de no contar al “epígono” Miguel Hernández). Además de poeta, fue impresor y guionista de cine. En 1923 fundó la revista Ambos, la primera de toda una serie posterior de revistas. En 1924 fundó la célebre Imprenta “Sur”, al lado de Emilio Prados. Creó luego otras revistas (Ejemplo, Poesía) y diversas colecciones de poesía, como “Héroe”, donde publicó buen número de libros de sus compañeros del 27. En 1931, García Lorca le presentó a la poetisa Concha Méndez, con la que se casó en 1932. En 1933 se traslada a Londres con una beca del Centro de Estudios Históricos, funda allí la revista 1616, e imparte conferencias en Oxford y Cambridge. En 1935 regresó a Madrid y fundó la imprenta “La Verónica”, donde imprimió la revista Caballo verde para la poesía, de Neruda. En 1936 fue director del grupo teatral “La Barraca”. En 1938 fue Premio Nacional de Teatro con la obra Ni un solo muerto. Al término de la guerra, pasó a París, después de sufrir un campo de concentración. Se estableció en Cuba (1939-1943), donde refundó la imprenta “La Verónica” e impartió conferencias en la Universidad de La Habana. Y luego en México, donde se convirtió en guionista de cine y continuó su labor poética. En 1944 se separó de Concha Méndez y fundó la revista Antología de España en el recuerdo. Recibió el premio Aguila de Plata de México en 1952 por su película Subida al cielo, dirigida por Buñuel, y el Premio de la Crítica en el Festival de Cannes. En 1959 visitó España para presentar una película en el Festival de San Sebastián. De regreso, un accidente de automóvil en Burgos acabó con su vida.

 
Una poesía intimista, entre lo popular y lo romántico
 

       Fue un poeta intimista, de raíces románticas, un tanto ajeno a las modas vanguardistas y puristas, influido por Juan Ramón Jiménez y Pedro Salinas, y entre los clásicos: Garcilaso y San Juan de la Cruz. Su poesía visionaria y espiritual se enriquecía con el neopopularismo y la gracia andaluza. Sus temas más repetidos son: la intimidad amorosa, la soledad, el paso del tiempo, la preocupación por la muerte, la relación con la naturaleza y el deseo de comunicación cordial con el mundo. En toda su poesía destaca la sencillez formal, el estilo nominal (con elipsis del verbo), las enumeraciones, paralelismos, anáforas, las estrofas breves, los versos cortos y una musicalidad muy marcada.

 
Entre sus obras
 

       Su carta de presentación fue el libro Las islas invitadas (1926), con ediciones ampliadas en 1936, 1944 y 1946. Un libro que conjuga los temas íntimos con el paisaje, el neopopularismo, el gracejo andaluz y las estrofas tradicionales. Nube temporal (1939) es un testimonio sincero y humano sobre la guerra. Fin de un amor (1949) revela una crisis sentimental del poeta, cuando se divorció de su primera esposa, la poetisa Concha Méndez; Poemas en América (1955) fue su último libro y representa la culminación de sus recursos y de su poesía sencilla y humana, con sus preocupaciones por la existencia, la muerte, la soledad, el paso del tiempo.


 

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MIGUEL  HERNANDEZ

(Orihuela, 1910 - Alicante, 1942)

 
 
El poeta pastor: entre el amor, la libertad y la muerte


       Calificado como “genial epígono” por Dámaso Alonso, su trayectoria estuvo perfectamente unida a la Generación del 27. Su formación fue autodidacta, a partir de los clásicos (San Juan de la Cruz, Garcilaso, Góngora, Lope, Calderón) y de ciertos coetáneos consagrados (Rubén Darío, Machado, Juan Ramón). Participó luego del estilo gongorino y su círculo de amistades fueron los poetas del 27, como Aleixandre, Altolaguirre, Concha Méndez, Carmen Conde, Neruda. Su primera etapa fue de orientación tradicional y religiosa (Publicó en El Gallo Crisis, de Ramón Sijé, y en Cruz y Raya, de Bergamín), llegando a escribir autos sacramentales a la manera de Calderón. En 1935 comienza su segunda etapa: entran en crisis sus ideas religiosas, rechaza el purismo poético, se suma a la “poesía impura”, escribe en Caballo verde para la poesía, de Neruda, y comienza su interés por las ideas marxistas. Al comenzar la guerra civil se enroló como voluntario en el “5º Regimiento” y se concretó su militancia política. Destacó entonces como gran poeta de la guerra, pero también como poeta del amor (el amor conyugal y el amor paternal). Fue destinado a varios frentes (En Andújar, dirigiendo “Altavoz del frente”; en Castuera, al cargo de Frente Extremeño, etc.), donde adquirió gran celebridad como milicano de la cultura. En 1937 se casó con Josefina Manresa. Al terminar la guerra quiso escapar por Portugal, pero fue devuelto a la policía española. Comenzó su peregrinar de cárcel en cárcel. En 1940 fue condenado a muerte, pena que le fue conmutada por 30 años. Sufrió prisión en Palencia, Ocaña y Alicante. Aquí, murió de tuberculosis el 28 de marzo de 1942.

 
Una poesía de inspiración rural y resonancias clásicas
 

       Su poesía, de formación autodidacta, se inició en los moldes clásicos de nuestros autores del Siglo de Oro, en un proceso de perfecta asimilación hasta conseguir un lenguaje poético personal, de gran fuerza y vehemencia. Sus grandes temas son: los elementos de la naturaleza según su experiencia rural, el amor (siempre real, vivido y apasionado: la novia, luego la esposa y, por fin, el hijo), los temas del compromiso (la emancipación proletaria, la guerra, el tema de España) y las penalidades de la cárcel. Y todo ello, con imágenes y metáforas perfectamente trabajadas, con la simbología del rayo, el toro, la tierra (claves del amor), la mezcla de lo lírico y lo épico, y la condensación de las formas en su última etapa. Fue la poética de un hombre vital, desbordante, perseguido por la desgracia y un hado trágico.

 
Entre sus obras
 

       Cabe señalar que su obra se inició con tintes clásicos y gongorinos: Perito en lunas (1933) y con inspiración rural y amorosa. Su consagración poética llegó con El rayo que no cesa (1936), donde logra la perfección formal del soneto, se subliman sus vivencias de hombre del campo y el tema del amor adquiere rasgos atormentados. Viento del pueblo (1937) fue su primera muestra de poesía comprometida, donde se siente intérprete de sentimientos colectivos y trata los temas sociales con una noble sinceridad y una vehemencia cordial. El dolor de la guerra y la maldad humana se subliman en El hombre acecha (1938). Por último, el poeta canta su propio dolor en el Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), con poemas breves y condensados; la ausencia de libertad, la ausencia de la esposa y la ausencia del hijo.

 

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